Por Pamela Damia Foto: Sil Cisnero Barcelona.-De un día para el otro los abrazos fraternos y melancólicos, afectuosos e insaciables de la práctica social tanguera quedaron condenados al martirio del no poder reproducirse como antes de la pandemia, cada día, con desconocidos, hasta en los rincones más inimaginables del planeta* donde alguien baila, enseña, aprende, canta, escribe o toca un tango. Hoy, médicos preventivos* aseguran que el coronavirus podría continuar circulando inadvertidamente por lo que el contacto físico no sería la mejor practica que pudiéramos hacer. Durante estos meses de confinamiento no ha habido abrazos casuales, ni con desconocidos. En Inglaterra se inventó y luego lo implementaron residencias de adultos mayores en varios países, la innovación de colgar un plástico con mangas que hace de barrera entre los cuerpos para poder sentirse, pero sin llegar a la piel. Los especialistas aconsejan que al abrazar la cabeza quede girada de ta...
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